Fantasías animadas de ayer y hoy.
Jesús es mi pastor...
Voy a misa como todos los días. Las campanas de la iglesia dan la primera llamada para la misa de las 6 am y salgo enseguida. Antes de llegar al Templo de la Sagrada Familia me percato que he olvidado el misal en la casa. Regreso por él y al ver la imagen de Jesús crucificado que tiene en la portada recuerdo el sueño que tuve anoche.
Casi llego al templo y me siento diferente, cumplir "esa" misión depende de mí, lo sé porque lo he visto en el sueño. Me siento hasta delante como siempre, no puedo esperar para comulgar.
Es una celebración muy emotiva, somos apenas 12 personas, todos de edad avanzada, pero con alma de jóvenes; casi se acerca la hora de comulgar, de cumplir la misión. Todos queremos recibir a cristo y en la fila estamos los 12. Yo soy el segundo. Recibo a Cristo y espero a que todos hagan lo mismo. La misión está cumplida.
Saco mi viejo revolver y lo descargo en el Padre Francisco, como Jesús me lo había pedido en sueños la noche anterior. La sangre que salpica el altar forma una gran mancha. Claramente se puede distinguir en ella el cuerpo de Jesús Crucificado. ¡Es un milagro!
Saco mi viejo revolver y lo descargo en el Padre Francisco, como Jesús me lo había pedido en sueños la noche anterior. La sangre que salpica el altar forma una gran mancha. Claramente se puede distinguir en ella el cuerpo de Jesús Crucificado. ¡Es un milagro!
Abuelo Matuzalén. Octubre 2013.

